Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado
 

 

Lasso y Correa

Por: Franklin Falconí

Muchos abordajes teóricos y políticos de fondo se han hecho sobre la decisión de votar por Lasso para derrotar al correísmo, los que aquí se exponen solo intentan responder a ciertos dilemas éticos que una parte del electorado tiene, y que intentan ser profundizados por la propaganda oficialista, para desarmar a la izquierda y confundir al electorado de oposición.

Aristóteles decía: “el mal menor tiene categoría de bien, en relación con un mal mayor. Pues un mal menor es preferible a un mal mayor”.

En los debates y mensajes de las redes sociales, a la hora de justificar la decisión de votar por Lasso en la segunda vuelta, se ha citado mucho este principio. Quienes jamás votarían por el correísmo, y temen que un voto nulo o blanco pueda ayudar a Lenin Moreno a ganar las elecciones, saben que deben votar por Lasso. No quisieran hacerlo, pero es inevitable; es, indudablemente, el mal menor.

La izquierda y sus organizaciones sociales han adoptado también esta postura, coherentes con el curso de los acontecimientos y con el futuro de su proyecto político a nivel estratégico. Aunque muchos sospechosamente “radicalizados”, atacan a esta postura reclamando el respeto irrestricto a los principios. Argumentan que, si hay un mal menor frente a uno mayor, hay que simplemente abstenerse de elegir entre ellos, aunque eso implique, al final, que el mal mayor se imponga.

Incluso en la visión judeo-cristiana de la moral, en la que muchos de esos críticos se sustentan, los comportamientos no son inmutables e inamovibles. Dependen de las circunstancias, pues la sociedad no es una máquina de la que se deban esperar comportamientos mecánicos.

Le decía el ladrón bueno al ladrón malo, en el monte El Calvario: “¿no ves que nosotros estamos aquí porque lo merecemos?, en cambio él no ha hecho nada malo”. Y así el ladrón bueno se ganó un pasaporte al paraíso. El pasaje bíblico pasa por alto algo importante: el ladrón bueno era ladrón; es decir, había violentado el séptimo mandamiento de la ley de dios. Entonces, es obvio que, en determinadas circunstancias, hay que sopesar qué ladrón es menos malo (aunque no necesariamente para que se gane el paraíso); en eso se basa la administración de justicia.

A nivel individual, las personas toman decisiones de acuerdo a una escala de valores; es decir, por momentos son unos principios morales los que se imponen frente a otros, lo cual no quiere decir que los otros hayan perdido legitimidad.

Lasso es menos malo que Moreno, no porque esté más cercano a las posturas de izquierda, ya que ambos son de derecha. Pero, “cuando dos cosas son muy próximas una a otra y no podemos percibir ninguna superioridad de la una respecto de la otra, hay que verlo a partir de sus consecuencias”, decía Aristóteles. Y es que en medio de las contradicciones que enfrentan a estos dos candidatos (contradicciones interburguesas), las circunstancias en las que se desenvolvería un gobierno de Lasso serían más favorables para la lucha desde las posturas de izquierda, pues implicarían un enfrentamiento y desmontaje, al menos parcial, de la estructura dictatorial y persecutoria que esta última década se ha impuesto en el país y que ha provocado, no solo crisis económica, venta de la soberanía y la imposición de una lógica extractivista y depredadora de los recursos naturales, sino, sobre todo, un nivel de indefensión de los trabajadores y pueblos frente al Estado. Seguro habrá que pelear contra el nuevo gobierno de Lasso, pero será en mejores condiciones, desde un proceso de recuperación de espacios por parte de las organizaciones sociales. En un gobierno de Moreno, esa pelea se tornaría aún más cuesta arriba de lo que ahora está, porque ¿cómo asumiría el correísmo un eventual nuevo triunfo? Lo haría como si se le hubiese extendido un cheque en blanco, con capacidad para hacer lo que quiera; y lo peor: con el poder casi absoluto para hacerlo.

Por estas razones, Lasso es menos malo que Correa. No es bueno, solo menos malo. Y las circunstancias históricas han puesto a los pueblos en la necesidad de elegir, en las urnas, a su nuevo adversario de clase. El correísmo debe seguir siendo combatido, no olvidemos que, a pesar de no tener la Presidencia de República, tiene un bloque mayoritario en la Asamblea, y controla las demás funciones del Estado, lo que lo vuelve un enemigo principal. Pero nada impedirá que la agenda política de las organizaciones de izquierda y los pueblos deban enfrentar también a las demás facciones de la derecha, y lo harán de manera frontal, como siempre lo han hecho, porque el voto por Lasso, en las actuales circunstancias, es un voto para derrotar a Correa, no de adscripción, y mucho menos compromiso político con el banquero.

 

0
0
0
s2smodern

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Portada

OPCION 342

Opción en tu e-mail

Sé parte de nuestra red, suscríbete al boletín electrónico para que recibas en tu e-mail las noticias al día.

Encuéntranos en Facebook

Síguenos en Twitter

Páginas amigas

ecuadorlibrered

kaos

inredh

cedhu 

 en marcha

conaie

tegantai

linea de fuego

 

opciontodos

Acerca de Nosotros

 

OPCIÓN es un periódico que circula a nivel nacional cada quince días. Se editó por primera vez el 21 de enero del 2001. Tiene una línea editorial que se identifica con los sectores populares y movimientos sociales del país, por eso es un medio de comunicación alternativo; alternativo a los intereses políticos, económicos, sociales y comerciales -hegemónicos capitalistas- que guían la acción de los mass media.

JSN Megazine template designed by JoomlaShine.com