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Fuera Correa Fuera

Por Ramiro Vinueza

El actual proceso electoral ha tenido particularidades y complejidades que no se han presentado en otros, y ha puesto retos tanto en el análisis como en las definiciones políticas, principalmente de las fuerzas y organizaciones sociales y de izquierda que tienen presencia en la vida política nacional.

Es particularmente interesante ver cómo la resolución adoptada por Unidad Popular respecto de la segunda vuelta ha despertado un importante debate, ha contribuido a la definición y a dar norte a su militancia, a sectores adheridos al Acuerdo Nacional por el Cambio y a diversos colectivos y fuerzas que, estando opuestas al gobierno, tenían comprensibles inquietudes, temores y dubitaciones. Una cosa estaba clara: terminar con el correísmo, salir del correísmo, no votar por el correísmo, pero no había seguridad de cómo hacerlo.

¿Cómo hacerlo, si las dos candidaturas, la del gobierno correísta y la de la oposición, son de derecha? ¿Acaso no correspondía, en esas condiciones, el voto nulo o blanco, como expresión de rechazo, como una posición independiente frente a las opciones antipopulares, burguesas y pro imperialistas?

La política es una ciencia y un arte se afirma, es decir, incluye conocimientos profundos de la teoría política revolucionaria, de los principios revolucionarios, que, como dice el marxismo, no son un dogma sino una guía para la acción en las condiciones históricas y sociales concretas. Junto con ello se requiere el conocimiento de la realidad económica, política, social, cultural en la que vive una sociedad concreta, en un momento concreto; tiene que ver con la correlación de fuerzas, con la disposición, la conciencia, el estado de ánimo de sujetos sociales que intervienen en los procesos políticos, con las condiciones de las fuerzas propias comparadas con las del enemigo, con las contradicciones que se dan al interior de las clases dominantes, con la organización y la disposición de las fuerzas para llevar adelante una orientación o directriz política.

Unidad Popular, al definir que el actual proceso electoral implica un plebiscito donde el pueblo debe resolver la disyuntiva entre correísmo y anticorreísmo, llamó a levantar la consigna de: “¡Fuera Correa, Fuera!”, que creció en las calles, para que se exprese electoralmente en “Ni un solo voto al correísmo” (64% de la votación válida no se expresó por el candidato del régimen), y estableció adecuadamente la contradicción principal: ubicó al enemigo inmediato, al “principal obstáculo” (el régimen correista) que impide que el movimiento popular, las fuerzas de izquierda, avancen a objetivos más altos. Además tuvo en cuenta las contradicciones entre las distintas facciones de la burguesía.

Es de importancia estratégica definir bien cuál es el enemigo inmediato o el obstáculo principal en las circunstancias actuales, porque de eso depende dónde debe descargarse el golpe principal, aglutinando el máximo de fuerzas sociales en torno a ese objetivo. Una equivocación en este sentido puede aislar y golpear a las fuerzas revolucionarias. Orientar por el voto nulo, por ejemplo, hubiera sido una lectura simple y plana del momento político y un grave error de dirección, porque eso hubiera favorecido al enemigo que, precisamente, se quiere derrotar, enemigo que hace y puede hacer aún más daño a las fuerzas populares. No en vano los correístas en la primera vuelta financiaron a grupúsculos que fungen de izquierda para promover el voto nulo, y hoy buscan desesperados el voto para Moreno, pero donde no lo consiguen piden a la gente que vote nulo o no vote, considerando que en el actual sistema electoral el voto nulo o blanco es como no haber votado, a menos votantes más posibilidades para el correísmo.

Como dice Francisco Garzón en un artículo en esta misma edición: “hay ilusos de buena fe y maliciosos de convicción”, los unos promueven el voto nulo por ingenuidad y falta de comprensión política (con los cuales habrá que seguir debatiendo) y los otros lo hacen de manera consciente, cubriéndose de izquierdistas, tratando de confundir a la gente, buscando favorecer al enemigo principal, debilitar a las fuerzas anticorreístas y atacar a la izquierda.

La decisión de Unidad Popular es una decisión correcta, porque está ligada además al sentimiento mayoritario de la gente, que quiere salir del correísmo, y para lo cual no hay otra alternativa que votar por el otro candidato, Guillermo Lasso. Es una decisión obligada, antipática pero necesaria en la actual coyuntura; en este caso las fuerzas populares se arrogan también el derecho de escoger el enemigo con el cual continuar la lucha, que de llegar al gobierno no tendrá los mismos recursos que el régimen correísta.

Lenin, en su libro “La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo”, dice "... sólo se puede vencer a un enemigo más poderoso empeñando los mayores esfuerzos y mediante la utilización más cuidadosa, prudente, minuciosa, diestra y obligatoria de cualquier ‘fisura’, aún la más pe­queña, entre los enemigos, de todo antagonismo de intereses entre la burguesía de los distintos países y entre los diferentes grupos o categorías de la burguesía dentro de los diferentes países, y también aprovechando to­das las posibilidades, aún las más pequeñas, de conquistar un aliado de masas, aunque sea transitorio, inconsecuente, vacilante, poco seguro y condicional. Quienes no comprenden esto, demuestran no comprender ni un ápice de marxismo, de socialismo científico moderno en general”.

Los dirigentes de Unidad Popular, jóvenes revolucionarios, experimentados y de gran capacidad, no se han limitado a hablar de la necesidad de continuar la lucha contra la burguesía y el capitalismo, han señalado, en este momento y situación concreta, cómo debe hacerse esta lucha, y esto es terminar con el correísmo votando por Lasso.

Es una decisión política adoptada de manera independiente, desde las posiciones de izquierda y desde los intereses de los trabajadores y los pueblos. “Este es un voto para salir del correísmo, no implica en absoluto adhesión a la propuesta programática de Guillermo Lasso”, dice la resolución de su Consejo Nacional, y añade… “Desde el primer día del nuevo gobierno, Unidad Popular junto al pueblo se movilizará para exigir:

1.         Fiscalización y sanción a todos los corruptos.

2.         Fin de la criminalización de los líderes sociales.

3.         Convocatoria inmediata a Consulta Popular y Asamblea Constituyente para desmontar el autoritarismo y la corrupción.

4.         Restitución de la personería jurídica de la UNE y devolución de los Fondos de Cesantía. Reapertura de las escuelas cerradas.

5.         Libre acceso de la juventud a la universidad.

6.         Moratoria minera y petrolera, defensa de las fuentes de agua.

7.         Respeto a la plurinacionalidad y los derechos colectivos.

8.         Vigencia plena de las libertades públicas como la libertad de asociación, y de expresión.

9.         Recuperación de los derechos de los trabajadores, de la juventud, los maestros y las mujeres

10.       Defensa de la autonomía del Seguro Social y devolución de sus fondos. Respeto al Seguro Social Campesino.

11.       Soberanía plena, que supone la auditoría a los contratos petroleros, mineros, y de deuda externa realizados en los últimos 10 años.

Unidad Popular está cumpliendo así su rol de fuerza de izquierda, ejerciendo responsabilidad de organización política que tiene que orientar a su pueblo, señalar los caminos y organizándolo para la lucha. “No se puede ser revolucionario y no hacer nada…, no se puede ser revolucionario y no tomar decisiones, y cuando el pueblo debe tomar un destino, decir simplemente que él resuelva… Estamos ante una situación histórica inédita, y en aplicación de nuestros principios revolucionarios hemos tomado estas decisiones, aquí no hay lugar para medias tintas”, dice Giovanni Atarihuana, director de Unidad Popular.

Como era de esperarse, llegaron los más burdos y brutales ataques a esta decisión de Unidad Popular, ataques vienen en mayor parte de los círculos de intelectuales y políticos que trabajan al servicio del correísmo, que en su desfachatez y cinismo copian citas y hacen análisis truchos que son publicados en redes y en los medios gobiernistas.

Este afán de deslegitimación tiene también otro propósito: captar los votos (6,7%) de Paco Moncayo que alcanzó con el Acuerdo Nacional por el Cambio (ANC). En un afán desesperado y torpe por ganar esos votos, Correa dijo que la izquierda y Pachakutik han traicionado a Moncayo votando por Lasso, y el primer spot de la campaña de Moreno está dedicado a los votantes de la Izquierda Democrática, parte del ANC.

El inédito momento histórico, como dice Atarihuana, ubica a la votación de Unidad Popular, la más consistente y calificada, en una situación estelar y definitoria en esta segunda vuelta electoral, si se toma en cuenta que las últimas encuestas -por lo menos las creíbles- dicen que la diferencia por la que puede ganar uno y otro oscila entre los 250 mil votos. De esta manera, el clavo que dijo Correa iba a clavar en el ataúd de Unidad Popular puede cambiar de mano.

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