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UnidadPopular 

POR MAYRA TOAPANTA

La demora en la entrega de los resultados de los comicios del pasado 19 de febrero generó gran descontento en la población ecuatoriana. Esa misma noche del domingo de elecciones

se denunciaba la posibilidad de un fraude, por la tardanza en el último tramo del escrutinio, que ya había alcanzado el 80% de los votos y que luego se estancó; por lo que miles de personas se apostaron ante las principales sedes electorales en varias ciudades del país -principalmente en Quito- para exigir transparencia y resultados concretos. Tres días después, en medio de la presión, las críticas, y con los ojos del mundo puestos en las elecciones de Ecuador, el presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), Juan Pablo Pozo, basado en el 99,5% de los votos escrutados, anunció oficialmente que habrá segunda vuelta electoral, el 2 de abril, entre el oficialista Lenín Moreno y el derechista Guillermo Lasso.

Tras este proceso electoral, una de las cosas que se pudo confirmar es el desgaste de la autodenominada “revolución ciudadana”, encabezada por Rafael Correa, pues el 61% de ecuatorianos se pronunció en contra de este proyecto político, que perdió más de 1 millón 500 mil votos con respecto a las elecciones del 2013. A pesar de las inconsistencias e irregularidades, el correísmo no pudo evitar una segunda vuelta, alejándose cada vez más de la posibilidad de triunfar en las urnas. Geovanni Atarihuana, director de Unidad Popular, evalúa el contexto luego de este gran salto adelante que acaban de dar los ecuatorianos y que definirá el futuro político del país.

¿Cuál es su valoración sobre el proceso electoral realizado el pasado 19 de febrero? ¿Cómo explicar los resultados obtenidos por el gobierno y por la derecha?

Este proceso electoral, tanto en la organización como en la utilización de los fondos públicos, en la estructuración del padrón, en la alteración de actas y en la manipulación electrónica, ha sido marcado por el fraude. La última etapa se polarizó entre el correísmo y la derecha de Guillermo Lasso: el primero, a pesar del desgaste del gobierno, pero utilizando todo el aparato estatal, logró recuperarse en los sectores más pauperizados sobre la base de ofrecimientos; y la segunda, en cambio, logró capitalizar el voto útil de la mayoría del pueblo ecuatoriano que quiere salir del correísmo. En todo caso, pese a la oferta demagógica del gobierno, este no pudo concretar su mayor anhelo, que era ganar en una sola vuelta.

¿Qué pasó con el 14% que le daban las encuestas a Paco Moncayo; quién se llevó esa votación? ¿Por qué no fue posible sostenerla?

Paco Moncayo, un hombre honesto y capaz, logró unificar a la tendencia democrática y de izquierda y causó una expectativa muy importante, pues es conocido en gran parte de la población, pero considero que asumió una estrategia equivocada al no confrontar plenamente al gobierno, y cuando logró radicalizar su discurso fue demasiado tarde, y a la final eso nos restó votos. Por otro lado, en una candidatura popular, el tema de los recursos escasos será siempre una desventaja; es bien difícil competir con la chequera de un banquero o con los fondos estatales.

¿Cuánto pesó la contracampaña que se le hizo a Moncayo, con cosas como aquella de que él respaldaría a Moreno?

Esa campaña tuvo un considerable nivel de efectividad, pues hizo que el mayoritario voto anticorreísta que iba con Moncayo pierda confianza y genere dudas sobre ese proceder, votos que posteriormente fueron capitalizados por las candidaturas de derecha.

¿Cómo entender que siendo tan graves los escándalos de corrupción denunciados contra el régimen, haya pesado más en el electorado la oferta de subir el bono a 150 dólares, o de las 325.000 casas, que hiciera Moreno en el último tramo de la campaña? Así, este subió súbitamente del 28% que le daban las encuestadoras, al 39% en la votación final.

Los escándalos de corrupción sí contribuyeron con el desgaste final del gobierno, por eso perdió 1 millón 500 mil votos en los últimos cuatro años y logró que el 61% de la población esté contra el continuismo. Los ofrecimientos demagógicos del aparato estatal: como elevar el bono, subir el sueldo de los maestros, crear casas, etc, han tenido un efecto en los sectores clientelares y menos politizados, sin embargo, eso no se contrapone al hecho de que la mayoría de ecuatorianos no lo acepta.

¿Cómo califica el rol de las encuestadoras que realizaron los pronósticos electorales?

Las encuestadoras que trabajaron con el gobierno y con la derecha evidentemente tuvieron intereses políticos: de inducir el voto útil y de marcar tendencias; es así que Lasso, en su última etapa, además de enfrentar a Correa se basó en asegurar que ocupaba el segundo lugar, entonces importantes franjas del electorado se decidieron al final por quien consideraban tenía posibilidades reales de pasar a una segunda vuelta, solo así se explica que haya ganado en la mayoría de provincias de la Sierra, incluyendo Pichincha.

¿Qué significa que el 61% de los ecuatorianos haya rechazado en las urnas al gobierno de la Revolución Ciudadana?

Seis de cada diez ecuatorianos han dicho: debemos cambiar de Presidente para ponerle fin a una década de autoritarismo y prepotencia, de corrupción, de persecución a maestros, indígenas, estudiantes y trabajadores, de entrega de los recursos naturales a las transnacionales, de un grave endeudamiento externo, y muchas acciones más; es decir, una década de un gobierno antipopular, que no ha resuelto el desempleo, que es una de las mayores preocupaciones de la población.

¿Cuál es la posición de Unidad Popular frente a la segunda vuelta?, ¿continuar con el correísmo o salir de él?

Si se mantiene en el poder el proyecto encabezado por Rafael Correa, que se ha caracterizado por manejar todos los poderes del Estado, significará un mayor retroceso en los derechos de la población; por lo que desde Unidad Popular tenemos claro que lo que nos corresponde es llamar a votar contra el correísmo, para echar abajo ese proyecto burgués y capitalista.

¿Pero apoyar a Guillermo Lasso en la segunda vuelta, no significa que haya una ruptura de sus principios ideológicos?

Los principios se aplican en la realidad concreta, en la actualidad estamos frente a un régimen profundamente antipopular y que quiere permanecer a toda costa en el poder, y esa continuidad no la podemos permitir. El pueblo ecuatoriano nos ha puesto en esa disyuntiva y no podemos ser indiferentes; tenemos claro que Lasso tiene un programa que no representa al pueblo, pero o salimos de este proyecto político o aguantamos una década más. Por eso nuestro objetivo es votar contra el correísmo, y continuaremos en la lucha.

¿Qué les deja ese amplio espacio de confluencia de agrupaciones sociales y políticas denominado Acuerdo Nacional por el Cambio?

La política de unidad nos permitió conformar el Acuerdo Nacional por el Cambio y dar un salto positivo para unificar a los sectores sociales y políticos del centro a la izquierda, que siempre entregaron todo, y que necesariamente deben mantenerse unidos, más aún cuando se pretende polarizar entre las derechas: la seudo-izquierda, que en realidad es derecha, y la derecha clásica, entonces cualquiera que sea el desenlace de la segunda vuelta, mientras no se restituyan los derechos de la gente y la solución a sus problemas, debemos mantenernos en constante movilización en los próximos años, como lo hemos hecho siempre.

¿Cómo queda Unidad Popular en el escenario político luego de este proceso electoral?

Ha sido un proceso intenso. Es evidente que no hemos logrado posicionar a UP en la gran población, pues apenas tenemos un año y medio de legalización, pero nos deja relaciones muy importantes en la unidad, de lo que es el Acuerdo Nacional por el Cambio, y una militancia que lo dio todo en la campaña. Efectivamente, tenemos que asimilar esta pérdida electoral, pero estos no son momentos de lamentarse, sino de levantarse y retomar las fuerzas, pues la votación que consiguieron varios de nuestros candidatos, a pesar de no llegar a la Asamblea por inconsistencias, es muy alta: Mery Zamora superó los 40 mil votos en Manabí, Ernesto Estupiñán se acercó a los 40 mil en Esmeraldas, Natasha Rojas obtuvo más de 70 mil votos del Sur de Quito. Pero más allá de que los resultados electorales no nos hayan acompañado, la perspectiva por la que nació Unidad Popular, que es la de defender los derechos de los sectores populares, está intacta y de seguro que en las nuevas circunstancias del país cambiará la correlación de fuerzas, y en ella UP será protagonista.

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