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caminantes

Por Tatiana Carcelén

¿Nuestro país en realidad está cambiando? Fue la inquietud que invadió a Jairo Gusqui y Andrés Mendoza, dos jóvenes soñadores que emprendieron un proyecto llamado: “Caminantes por la democracia, la vida y la libertad”,

que recorrió la vía del ferrocarril. Partieron el 11 de febrero desde la estación del ferrocarril de Durán, mostrando cada día sus vivencias a lo largo del camino; conociendo personas, lugares, realidades, problemáticasde las comunidades que son similares entre sí.

“La razón principal que me hizo montarme en este proyecto fue responderme a la pregunta de si los ecuatorianos miran un cambio. Y los ecuatorianos con los que hablamos coinciden en una sola cosa: el país está mal, desde todo punto de vista. Alo largo de la línea del tren se pueden ver pueblos olvidados, con problemáticas muy parecidas”, expresa Jairo.

“Decidimos darle una connotación política a esta acción, porque las cosas no están bien como se pinta en las sabatinas. En la ruta del tren se vive otra cosa: sin duda es un paisaje hermoso, los turistas que se suben en el tren disfrutan de las maravillas que tiene el país, pero nos sorprende que hay pueblos que prácticamente han desaparecido, porque el tren ya no para ahí y era el que movía la economía local”, manifiesta por su parte Andrés.

Y es que desde el inicio del trayecto optaron por dedicarle un día de caminata a una causa distinta e importante, de interés nacional, internacional y otras a nivel local. “Fueron varias las causas a las que dedicamos la caminata: en solidaridad con los familiares de las personas desaparecidas, por los periodistas perseguidos en el Ecuador y el mundo, por la libertad de expresión, por el derecho de los jóvenes galapagueños a estudiar la universidad en su provincia; por los presos políticos criminalizados por pensar diferente. Fueron varios los motivos, incluso temas locales de los lugares por donde pasamos”, dice Jairo.

La caminata duró dieciocho días, durante los cuales los dos jóvenes se acercabana conversar  con las personas, a preguntarles cómo veían la situación del país, así como también a enterarse de la problemática local. “Nos veían caminado y nos decían ¿a dónde van? y les decíamos a Quito, la gente se sonreía y entonces nos acercábamos a conversar”, comenta Andrés, que junto a su compañero destacaron la solidaridad de la gente que habita en las distintas comunidades por las cuales cruza la línea férrea. “Fue una alegría para mí observar cómo la gente es alegre, humana y de manera espontánea aportaba de acuerdo a sus condiciones: nos invitaban a comer, nos invitaban a descansar, nos regalaban fruta”.

Las condiciones geográficas, climatológicas y el cansancio físico no lograron detener a los caminantes, que fueron recibidos con mucha alegría en la estación del ferrocarril de Chimbacalle por la  Asociación de Familiares de Desaparecidos en el Ecuador.“Estamos contentos, pues al llegar a la estación fue muy emotivo, nos recibieron con rosas y abrazos, llegamos a la parte final de este recorrido, de este primer proceso, un proceso lleno de saberes, aprendizajes del origen de las inequidades, pero sobre todo nos vamos con diversas lecciones, quizá algunos piensen que Caminantes terminó, pero no ha terminado, es un comienzo y este comienzo va  a traer qué hablar”, comenta Andrés.

Finalmente, los jóvenes proponen: “una de las propuestas que tenemos es que se provea de alguna manera un autoferro de mejores características, para que la gente que produce a lo largo de la vía del tren saque sus productos y también porque es necesario un transporte. Hoy el tren para en algunos lugares, pero lo que hacen los pasajeros es turismo, que efectivamente está bien, pero creemos que se debe dar un paso más allá, con un autoferro que beneficie a los pobladores de los sectores olvidados”.

Los  testimonios:

Los  caminantes compartían a diario sus vivencias sobre su trayecto en redes sociales, con el hashtag:#‎CaminantesPorLaDemocraciaLaVidaYLaLibertad, donde se muestran en video varios testimonios de pobladores de diferentes sectores, de cómo ellos perciben la situación nacional:

"El tren es solo para los ricos, los pobres no nos podemos subir": Federico Zamora, Recinto San Antonio (a tres horas de Naranjito).

"Que el Gobierno atienda el pedido de la gente del campo, urgente": Carlos Daquilema (Colta, Chimborazo).

“La situación del país está difícil,por la cuestión de los trabajos, ya para cierta edad no hay, y nos toca ver cómo subsistir”: Pedro Jordán (Milagro – Provincia del Guayas).

"Los ahorros de miles de personas en Ecuador no están garantizados": Fabián Coronado (Representante de los perjudicados de la Cooperativa Amazonas,cerrada durante el feriado bancario de 1999) Riobamba-Chimborazo.

"El pueblo no come carreteras": Don Gilcce (Naranjito, rumbo a Bucay).

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OPCIÓN es un periódico que circula a nivel nacional cada quince días. Se editó por primera vez el 21 de enero del 2001. Tiene una línea editorial que se identifica con los sectores populares y movimientos sociales del país, por eso es un medio de comunicación alternativo; alternativo a los intereses políticos, económicos, sociales y comerciales -hegemónicos capitalistas- que guían la acción de los mass media.

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