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correa pacto etico    

                                                   

                                                                         Por Horacio Castañeda/ Opción

División del cuerpo social

El correísmo dejó una profunda división del pueblo ecuatoriana como resultado del discurso divisionista mantenido por diez años. Intervención abierta en las organizaciones gremiales para dividirlas y formar entidades paralelas funcionales a su política o eliminarlas por decreto ejecutivo como el decreto 016 que regula la vida institucional de organizaciones de la sociedad civil y otros.

Persecución a los defensores de la naturaleza,  líderes campesinos, maestros, estudiantes, periodistas, medios de comunicación: periódicos y revistas, radiodifusoras y canales de televisión, que fueron repetidamente sancionadas por lo que publicaron y por  lo que dejaron de publicar.

Caos en la estructura institucional

En nombre de la “revolución ciudadana” se pretendió construir un modelo de Estado para un país que no existía en la realidad sino en la ficción oficial, según Franklin Falconí, analista del periódico Opción: la revolución ciudadana “es un modelo de simulación de se lee muy bien en power point”, y explica en los siguientes términos.  “Construyeron realidades a la medida de sus intereses. Diseñaron mapas, trataron de ajustarlos a sus modelos; pusieron a muchos intelectuales a su servicio.  Se impuso una hiperrealidad. Los medios bajo su control -19 medios-  (de un total de 30) se convirtieron en actores políticos. Crearon demonios y se erigieron como los únicas exhorcizadores posibles. Llegaron a instituir un Estado de tintes fascistas”. (1) Todo el poder se concentró  en una persona que se creyó “omnisapiente y omnipotente” para controlar todas las funciones del Estado; pues, se desarticuló el Estado de Derecho basado en la división de funciones.

Crisis de legalidad

El Ecuador vive una crisis de legalidad que paradójicamente nace de la Constitución del 2008. “A diferencia del “estado de derechos y justicia” que proclama erróneamente el artículo 1 de la Constitución del Ecuador, en el Estado de Derecho el poder está sometido sistemáticamente a la Constitución y a la Ley; la legalidad impera sobre todos, incluso sobre las políticas públicas y la seguridad jurídica es la razón de ser del poder, su elemento inspirador. Al contrario en el “Estado de derechos” los derechos subjetivos –patrimonio moral  de las personas – pasan a caracterizar a la organización política, el poder se apropia de ellos y los asigna caprichosamente a los individuos” como sostiene Fabián Corral.  (2)

Se sustituyó al Estado de Derecho, por el Estado de derechos el cual fue exhibido como una gran conquista de la “revolución ciudadana”, pero con el tiempo devino en una  forma encubierta de ejercer un poder casi absoluto. El ordenamiento legal  fue dirigido desde el Ejecutivo mediante leyes aprobadas por la Asamblea Nacional conformada por una mayoría obediente y no deliberante que aprobó en forma  indiscriminada leyes confusas y contradictorias pero útiles para el “proyecto político” como la Ley  de Comunicación, Ley orgánica de las entidades para la seguridad ciudadana y otras. “Además de la abundancia de leyes orgánicas dictadas en los últimos años, incluso en asuntos que no son “orgánicos” como exige el artículo 133 de la Constitución” –puntualiza Fabián Corral-, y concluye: “la crisis de la legalidad tiene que ver con la sistemática delegación legislativa a organismos de control, ministerios y otras entidades de la administración…”

La administración de justicia pasó a ser dependiente del poder político. El Presidente Correa decidió “meter la mana en la justicia” y lo hizo mediante la influencia directa o indirecta sobre el Consejo de la Judicatura, la Corte Nacional de Justicia, los jueces… Se mejoró la infraestructura para la función Jurisdiccional, pero no se inauguró  administración de justicia independiente en el país.

Crisis economía

El correísmo dejó la mayor deuda de toda la historia, según la estimación de expertos podría superar los $ 50.000 millones; para servirla el país deberá destinar una suma superior al presupuesto anual de salud y educación.  Se desconoce el monto real de la deuda porque el tema se ha manejado en forma reservada. En economía y finanzas el correísmo deja una “caja negra” que el Presidente Moreno no quiere abrirla, quizá para no contradecir el discurso oficial: el país está en marcha, la economía se encuentra en recuperación, “la mesa está servida”...

Para enfrentar  la crisis economía es urgente transparentar la situación de la economía y las finanzas que deja la “revolución ciudadana” y su modelo económico insostenible para la economía real del Ecuador; eso explica la venta anticipada de petróleo, los nuevos créditos, las emisiones de bonos, la dación en pago  al Banco Central con bienes de todos los ecuatorianos…

Se sobredimensionó al Estado respecto al tamaño de la economía real. “La solución está en poner un límite al Estado en relación al tamaño de la economía. El Ecuador en el año 2014 fue el segundo país de mayor gasto público en América Latina después de Venezuela” puntualiza Alberto Acosta Burneo.  (3)

Gestión política concentradora del poder

La democracia en el país quedó debilitada por la imposición de un régimen democrático en apariencia, sustentado en la propaganda y en una supuesta participación popular ejercida por partidarios del movimiento Alianza País y afines al gobierno. La aprobación del Código de la Democracia que favoreció al gobierno y a su movimiento político,  le convirtió al Estado en candidato para   elecciones nacionales, provinciales y locales, dirigidas por el Consejo Nacional Electoral integrado por personas afines al gobierno.

El régimen correísta significó el debilitamiento  institucional y pérdida de credibilidad.  En diez años se erosionó la credibilidad del Gobierno, por la difusión de  “verdades oficiales” que en muchos casos no se ajustaban a la realidad de los hechos bien conocidos por la ciudadanía. La palabra oficial fue perdiendo crédito porque estuvo sustentada en argumentaciones a la medida de los intereses del gobierno. Analistas bien informados han demostrado que hubo alteración de datos y cifras como el ocultamiento de la deuda por 2.878 millones de dólares al IESS o la deuda de Petroamazonas a las compañías de servicios por 2.000 millones de dólares. (4)

Afectación a los derechos fundamentales

La década del gobierno correísta pasará a la historia como un largo período en el cual fueron afectados los derechos fundamentales como la libertad de pensamiento y de expresión; libertad de asociación, el derecho a la resistencia… Al margen de la norma constitucional se generó un régimen controlador, restrictivo de la organización de la sociedad civil en el área urbana y en  la  rural;  se liquidaron las organizaciones de base;  se penalizó de la protesta social… en suma fue la instauración de un régimen autoritario, de corte absolutista y represivo que dejó numerosos presos (cinco ya han recibido el indulto del Presidente Moreno), procesados y perseguidos…

A manera de conclusión

La herencia del correísmo –esbozada en estas líneas- le exigirá al Presidente Moreno: aplicar una “cirugía mayor”  como anunciara en su posesión, para eliminar la corrupción desde los niveles más altos del gobierno, (que se ha pretendido ocultar a toda costa), reducir los excesos y el despilfarro en la economía, enfrentar la inseguridad social, racionalizar el modelo educativo homogeneizador y excluyente (además de las escuela del milenio, calificadas de “elefantes blancos” por Lenin Moreno), disminuir la desnutrición infantil que ahora afecta al 25% de la población, combatir consumo  de droga en la juventud y el microtráfico tan generalizado en todo el país.

Para Grace Jaramillo “el daño más grande para el país ha sido sin duda el destrozo institucional del Estado, algo que tomará talvez una generación en reconstituir y eso si el gobierno de Lenin Moreno cambia de rumbo”. (5) Es imprescindible “reencausar al Ecuador a la institucionalidad y legalidad” expresó Julio César Trujillo, prestigioso jurista, y miembro de la Comisión Anticorrupción.

El Ecuador del 2017 requiere cambios de fondo, no solo de estilo: tomar decisiones, no solo dialogar ni  formar comisiones o consejos; reducir el gasto improductivo, generar condiciones para reactivar el aparato productivo para que genere empleo, mejore el ingreso de las familias y sus condiciones reales de vida.

Esta es la gran tarea del nuevo gobierno si en verdad quiere marcar diferencia, de lo contrario será como anunciara la sabiduría popular “el último día del despotismo  y el primero de lo mismo”.

Referencias

  1. Falconí, F. Quincenario Opción, 26 de abril-6 de mayo 2017.
  2. Acosta, A. Revista Vistazo, abril 2017.
  3. Pachano, A. Diario El comercio, 24 de junio 2017.
  4. Jaramillo, G. Diario El Comercio, 21 de mayo 2017.
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