Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

revolucion febrero

Edgar Isch L.

La continuidad en la lucha revolucionaria al interior del viejo Imperio Ruso Zarista tuvo, como todo proceso de transformación histórica, momentos de avance y retroceso, de tensión y estabilidad, unos más intensos y otros más pausados. El Imperio, que había conquistado a múltiples culturas y pueblos que al inicio del siglo XX estaban incorporados en su territorio, vive una crisis revolucionaria en 1917, que concluirá en la Revolución Bolchevique de Octubre. Antes de ello, ya se había producido el fallido levantamiento revolucionario de 1905, que vio el nacimiento de los Soviets, los consejos de obreros, campesinos y soldados que serían expresión del poder revolucionario.

Un primer momento de  la crisis revolucionaria de 1917 se dio al inicio de ese año, caracterizado al decir de Lenin porque las clases opresoras no pueden dominar como antes, las oprimidas no quieren seguir viviendo como antes y porque entonces intensifican su movilización y su lucha activa. Efectivamente, la monarquía autocrática y su visión feudal ya no eran compatibles con el evidente avance del capitalismo. En realidad era un estorbo que debía ser removido y que perdía más aceleradamente su capacidad de gobernar ante los resultados negativos de la participación en la I Guerra Mundial (1914-1919), la generalización del hambre, la negativa de pasos para una democratización parcial y la estructuración de organizaciones políticas de las distintas clases sociales en pugna, particularmente de la burguesía, la clase obrera y el campesinado.

Obreros y mujeres toman las calles

Los bolcheviques participaban activamente en las protestas populares que iniciaron el 9 de enero con la huelga obrera que fue reprimida en varias ciudades, menos en Petrogrado donde los soldados se unieron a los manifestantes.  Las fuerzas reformistas y socialdemócratas (mencheviques y socialrevolucionarios) se pusieron a la cola de la burguesía para lograr una transformación negociada con la monarquía. Los mencheviques justificaban su actitud señalando que primero debía existir un pleno desarrollo capitalista antes de proponer el socialismo. Por ello convocaron a una gran marcha de apoyo a la apertura de la Duma (Congreso) para el 14 de febrero.

Las masas obreras no siguieron esa consigna. Escuchando a los bolcheviques, se movilizaron por toda la capital y llamaron a nuevas huelgas. Así, el 18 de febrero se paraliza la fábrica Putilov y para el 22 ya estaban paralizadas prácticamente todas las empresas. El 23 de febrero (en el antiguo calendario, que equivale al 8 de marzo en el calendario actual), son las mujeres las que realizan la manifestación contra el hambre, la guerra y el zarismo.

La acción de las trabajadoras en las calles transformó las condiciones del momento. Los dirigentes sindicales, que, a diferencia de los bolcheviques, sostenían que no era el momento de “hostilidades”, quedaron acorralados y debieron ponerse a la cola de las mujeres obreras, en particular de las fábricas textiles del barrio Vyborg, en Petrogrado. Ellas armaron además comisiones para contactar con otros sectores de trabajadores y convocarlos a la lucha. Al final del día se estimaba que más de 90 mil estaban en las calles y habían abandonado sus puestos de trabajo, siendo unos 200 mil al día siguiente. Ante su convicción, nuevamente las fuerzas represivas se dividían entre quienes estaban dispuestos a obedecer órdenes de muerte y quienes se sentían solidarios con el movimiento popular.

Los días siguientes, las huelgas se generalizaron por todo Petrogrado y las consignas se volvieron más políticas, planteando la caída del Zar y la monarquía. También los enfrentamientos callejeros y desde barricadas fueron más violentos con muertes entre manifestantes y represores. “En la mañana del 26 de febrero (hoy 11 de marzo), la huelga política y la manifestación comenzaron a convertirse en intentos de insurrección. Los obreros desarmaban a la policía y a los gendarmes para armarse ellos” (Historia del PCUS-Bolchevique).

El Zar ordenó la movilización inmediata de la guarnición militar de la ciudad para sofocar la rebelión. Pero luego de que la policía causara una matanza en la Plaza Smaneskaia, los soldados de la 4ta compañía salieron en defensa de los manifestantes, produciéndose una fuerte batalla contra los destacamentos montados. Fueron las mujeres quienes más se infiltraron a hablar con los soldados, convencerles, disponerles a luchar junto al pueblo. Para el 27 de febrero, más de 60 mil soldados (en su mayoría de origen campesino) estaban junto a los huelguistas, dotándoles de armas y contribuyendo a la captura de las autoridades zaristas. Cuando las noticias llegaban a otras ciudades, los hechos se repetían y el zarismo se caía a pedazos. La revolución había triunfado. Su carácter democrático-burgués se confirmaría por la presencia de los partidos reformistas y burgueses que tomaron parte en los acontecimientos, aunque en las calles la acción principal era dirigida por los bolcheviques, ya para entonces claramente identificados como comunistas.

Los Soviets y el poder paralelo

Los primeros soviets surgen en medio del ambiente revolucionario de 1905, cuando los comités de huelga electos se convirtieron en soviets de diputados obreros que  “empezaron más y más a jugar el papel de un gobierno revolucionario provisional, el papel de órganos y líderes de la insurrección”. En esas ciudades, las “autoridades gubernamentales fueron depuestas y el Soviet de Diputados Obreros realmente funcionó como el nuevo gobierno”. (Lenin, conferencia sobre la revolución de 1905, dada en enero de 1917 a los jóvenes socialistas suizos).

En 1917 los soviets se multiplicaron y se abrieron en distintos sectores, ya no solo fueron de diputados obreros: estuvieron campesinos, soldados, mujeres, estudiantes. Pero, poco a poco se fueron creando también instancias comunes, en las que juntos tomaban las decisiones y organizaban su aplicación inmediata. Pero una particularidad fue tener a la clase obrera como la guía política y organizativa.

Ellos actuaron como un poder paralelo frente al Gobierno Provisional que se formó en las alturas y que tenía el respaldo de los altos oficiales del ejército y la marina. Esto a pesar de que la mayoría pertenecía aún a los partidos reformistas y oportunistas, pero que recibían la presión de las calles donde actuaban con energía los bolcheviques.

Mientras el Gobierno Provisional estaba compuesto por burgueses y terratenientes aburguesados, que estaban dispuestos a cambios democráticos, los Soviets se componían de las clases explotadas que sentían por primera vez su capacidad para ser gobierno, aunque desconfiaban de su propia falta de experiencia. Se estableció así la dualidad de poderes que marcaría los acontecimientos entre la Revolución de Febrero y la Revolución Bolchevique de Octubre.

La importancia del partido revolucionario

El partido Bolchevique (Comunista, tenía una amplia organización, sin la cual hubiese sido imposible la revolución. A inicios de 1917, el grueso de su dirección se encontraba en el exilio o en la prisión, pero sus cuadros jóvenes y locales sabían orientarse por las decisiones políticas del partido y ocupar su papel en el momento preciso.

Los miembros del Buró de dirección que estaban en Rusia habían sido delatados por un  espía de la Ojrana (la policía secreta) que logró infiltrarse en el máximo organismo de dirección del Partido Bolchevique. Entre ellos, Stalin, el principal líder en Rusia, había sido detenido en febrero de 1913 y condenado a 4 años de confinamiento en Siberia, en máximo aislamiento, con lo que querían evitar un nuevo escape del comunista con más arrestos y fugas en la historia de la revolución rusa. También estaba preso Sverdlov, quién había planeado una nueva fuga con Stalin, por la que los trasladaron al círculo polar ártico.


A su vez, Kámenev, que regresó del exilio para reemplazarlos en la dirección del periódico del partido Pravda y del trabajo legal en la Duma, fue detenido en 1914 con los cinco diputados bolcheviques. Suren Spandarian (miembro del CC elegido en 1912) murió purgando condena y Sergo Ordzhonikidze (también elegido al CC en 1912) se encontraba desde 1915 confinado en Siberia.

Otros líderes, como Lenin, Kruskaya, Bujarin y Alejandra Kollontai, se encontraban en el exilio en otros países, dirigiendo la estructura en aquellos y buscando continua relación con el interior del país.

En estas condiciones, fueron tres jóvenes los que quedaron a cargo de conducir el partido durante la Revolución de Febrero: Alexander Shliápnikov, Viacheslav Molotov y P.A. Zalutsky. Ellos demostraron que se trataba de una estructura compleja, integrada por hombres y mujeres conscientes que seguían la ideología del proletariado y que el liderazgo colectivo fue el que permitió el accionar en primera línea de los acontecimientos.

La revolución permitió que los dirigentes bolcheviques rápidamente regresasen a las principales ciudades y se reestructurase a plenitud la dirección que prepararía la Revolución de Octubre.

http://2.bp.blogspot.com/_zB63gErzO8A/SbBrnrTZueI/AAAAAAAAAD0/jfozi4UtQ2I/s400/Stalin,+Kamenev+y+Sverdlov+en+Siberia+-+1915.jpg" >

Spandarian (de pie, segundo de la izquierda), Stalin (con sombrero negro), Kámenev (de pie, con bigote y barba) y Sverdlov (sentado, primero de la derecha) en Siberia en 1915.

 

0
0
0
s2smodern

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Portada

OPCION 342

Opción en tu e-mail

Sé parte de nuestra red, suscríbete al boletín electrónico para que recibas en tu e-mail las noticias al día.

Encuéntranos en Facebook

Síguenos en Twitter

Páginas amigas

ecuadorlibrered

kaos

inredh

cedhu 

 en marcha

conaie

tegantai

linea de fuego

 

opciontodos

Acerca de Nosotros

 

OPCIÓN es un periódico que circula a nivel nacional cada quince días. Se editó por primera vez el 21 de enero del 2001. Tiene una línea editorial que se identifica con los sectores populares y movimientos sociales del país, por eso es un medio de comunicación alternativo; alternativo a los intereses políticos, económicos, sociales y comerciales -hegemónicos capitalistas- que guían la acción de los mass media.

JSN Megazine template designed by JoomlaShine.com