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PLEBISCITO PAZ

MUNDO

Comunicado PCC

Abiertas las páginas de la revista Unidad y Lucha al análisis de los diferentes hechos internacionales, queremos en esta oportunidad referirnos a dos hechos que no dejan de llenar las páginas de los principales periódicos del mundo, el primero está referido a los resultados del plebiscito realizado el pasado 02 de octubre y el segundo el premio que se acaba de otorgar el Presidente Juan Manuel Santos como Nobel de Paz.

El Plebiscito y sus resultados

Respecto a los resultados del plebiscito realizado este 02 de octubre es preciso señalar lo siguiente: A las urnas de votación acudieron 12.806.885 colombianos de un total de 34.889.945 personas registradas en el padrón electoral. Esto quiere decir que sólo el 36.7% de los votantes acudieron al llamado gubernamental y el 63.29% se abstuvo de votar. A la pregunta: “¿Apoya usted el acuerdo final para terminar el conflicto y construir una paz estable y duradera?” los votantes que apoyaron el SÍ alcanzaron la suma de 6.377.482, esto es un 49.7% de los votantes; los votantes que apoyaron el NO en rechazo al acuerdo de la Habana fueron 6.431.376 representando el 50.2% de los votantes.

Indudablemente son muchas las lecturas que se realizan frente a estos resultados, en nuestro caso seguiremos insistiendo en que el análisis de los acontecimientos reconozca una lectura juiciosa y objetiva de los mismos tal como lo demanda nuestra concepción, intereses y aspiraciones del proletariado. En este y en todos los casos debemos diferenciarnos de aquellas visiones pragmáticas y populistas que adivinando hasta el destino de los hombres desconocen que nuestras sociedades asisten a una intensa confrontación de clases producto de intereses y apuestas sociales y políticas diversas y en pugna.

Una primera conclusión sustancial de este plebiscito destaca que la paz de Colombia pasa por reconocer la más amplia y decisiva participación de los diversos sectores sociales y políticos de la nación; mientras predominen las exclusiones y los estigmatismos y el conjunto de las mayorías siga siendo convidada de piedra en la discusión y definición de los problemas nacionales la paz seguirá siendo la plataforma y el camino de unos cuantos para asegurar sus particulares beneficios económicos y políticos, no la paz de unas mayorías nacionales que buscan cambios sustanciales tanto en su nivel de vida como en el ejercicio de sus derechos y libertades.

La campaña y los resultados del plebiscito nos dicen que la paz de Colombia no es la paz que reclaman el gobierno y las FARC-EP. Una paz estable y duradera es algo más trascendental y de mayor contenido a lo consignado en los acuerdos de La Habana; la paz que reclama el pueblo y quiere Colombia exige al Estado y en particular al gobierno de Santos la apertura y desarrollo de un amplio dialogo nacional que involucre además de la institucionalidad, a todos los colombianos, las diferentes organizaciones guerrilleras, los partidos políticos, las organizaciones sindicales y sociales, al campesinado, la juventud, las mujeres y todas las víctimas de una guerra que sobrepasa ya los 50 años.

Los resultados del plebiscito dicen que no basta un acuerdo con las FARC-EP, se necesita un acuerdo en el que también estén representados el ELN y el EPL como organizaciones alzadas en armas, un acuerdo lo suficientemente debatido por la sociedad colombiana de forma que los cambios que ella misma reclama sean asegurados por un orden que efectivamente los posibilite y los haga valer. En esos términos podemos señalar que además del rechazo protuberante y generalizado a los acuerdos de La Habana la sociedad colombiana participante y no del plebiscito se pronunció en favor de una paz incluyente, participativa, que tenga en cuenta los derechos y soberanía popular.

Para nuestro Partido la lectura matemática de los resultados es bien importante, pero ella no puede dejar de advertir los contenidos, consignas, símbolos y formas de participación dados tanto en la campaña como en el mismo plebiscito, pues de su aprehensión se derivan importantes conclusiones sobre el estado de ánimo, la conciencia popular, las acciones de lucha, las alternativas y propuestas políticas. En nuestro análisis el plebiscito de este 02 de octubre resalta, potencia y afirma la necesidad de una Asamblea Nacional Constituyente de un amplio contenido democrático y popular que recoja ese sentimiento expresado por el pueblo de una paz incluyente, participativa, soberana y con justicia social.

Se alejan de la realidad aquellos análisis que declaran como ganador a Uribe y como perdedor a Santos; en nuestro concepto ambos son perdedores pues ambos son defensores de la rendición y el sometimiento de las FARC-EP, así como de toda la guerrilla al Orden Jurídico Económico y Político que visto en reiteradas ocasiones promueve la exclusión y violencia de la burguesía, el imperialismo, sus monopolios e instituciones contra el pueblo, sus organizaciones y líderes. El pueblo reclama justicia social y un Ordenamiento Jurídico Económico y Político que la posibilite y asegure.

Grandes perdedoras son las FARC-EP, a las cuales el pueblo le reclama su falta de lealtad y compromiso con los intereses y aspiraciones populares. El pueblo rechaza sus crímenes, sus impuestos de guerra y su negativa a un proceso serio que permita cambios sustanciales en la vida del país. El modelo de democracia avanzada, el camino de las reformas y el embellecimiento del establecimiento que proponen las FARC-EP no recibieron el espaldarazo del pueblo, pues tal como lo afirman los voceros de las víctimas, los líderes de las comunidades en las zonas de mayor conflicto y los dirigentes de importantes organizaciones sindicales y sociales, madura en nuestras organizaciones el concepto de que las más diversas problemáticas del país no tienen solución con paños de agua tibia, requieren salidas de fondo y estructurales.

Entre los perdedores no podemos dejar de anotar a los encuestadores y todo aquellos publicistas que con su parafernalia de falacias sobre el SI y el NO quisieron tender una cortina de humo frente a los verdaderos problemas nacionales. Importante lección para los defensores de las redes sociales cuando sobredimensionando esta vía consideran que son los que hoy dibujan la conciencia y el comportamiento de nuestras comunidades, cierto que influyen pero no son los determinadores del cambio social.

Debemos anotar las repercusiones de los resultados; tenemos un acuerdo como el de La Habana que no fue refrendado en el plebiscito y que hoy no tiene validez jurídica ni política; tenemos a unas FARC-EP derrotadas, en proceso de desmovilización y desarme, sin ley de amnistía e indulto que favorezca el ingreso de sus militantes y dirigentes a la vida civil y política de la nación; y tenemos en el país el despliegue de muchas cortinas de humo que buscan afirmar la relegitimación del establecimiento; y cierto la incertidumbre de muchos líderes y comunidades que no ven un panorama claro ante la continuidad de las políticas de agresión y guerra del establecimiento.

Nuestro Partido se reafirma en la necesidad de una salida política al conflicto que favorezca esas aspiraciones de dialogo y cambio que han expresado el pueblo y sus organizaciones. Rechazamos los llamados a un Acuerdo Nacional en defensa de los acuerdos de La Habana o el llamado Pacto Social al que llama Uribe y los señores del Partido Centro Democrático para defender la institucionalidad del país, los revolucionarios entendemos que son cartas a las cuales hoy le apunta la burguesía y sus facciones en el poder para relegitimar su aparato de dominación y cerrar las puertas a un proceso de participación popular que conlleve a la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente auténticamente democrática.

Seguiremos impulsando un gran Frente Político de masas contra las reformas económicas, sociales y políticas que busca adelantar este gobierno para profundizar el neoliberalismo, la exclusión y la violencia en el país, seguiremos promoviendo las movilizaciones y luchas con las cuales se prepara el Paro Cívico Nacional y con el apoyo y participación de la clase obrera, los trabajadores y el pueblo seguiremos luchando por una Patria Soberana y Democrática insistiendo en los cambios que reclama las mayorías nacionales.

El Nobel de Santos

La comunidad internacional este 07 de octubre ha conocido la noticia de la premiación de Santos con el Nobel de la Paz. Los analistas no descansan en mostrar al señor Santos como el amigo y hombre comprometido con la paz no sólo de Colombia sino del mundo entero. Los incansables defensores de los acuerdos de La Habana dicen que el galardón representa el guiño de la comunidad internacional a los diálogos con las FARC-EP;  y no faltan los comentaristas que presentan el premio como un reconocimiento a Santos como el gran defensor de las víctimas.

Unos y otros se equivocan pues la paz de Santos tal como lo hemos venido advirtiendo el conjunto de los colombianos no es la paz con justicia social que reclama las mayorías nacionales. Es la paz romana, la paz del sometimiento y silenciamiento de todos de quienes se oponen cerramiento de la democracia, el desconocimiento de los derechos y las libertades.

La comunidad internacional debe reconocer en el señor Santos al hombre que impulso la inclusión del país y sus Fuerzas Armadas a la OTAN, al Grupo de los Aliados, verdaderos responsables de las masacres y el genocidio al pueblo Sirio. Ellos bajo la orden del imperialismo norteamericano son los verdaderos responsables de la guerra que se promueve en los diferentes rincones del planeta contra los pueblos que luchan por su autodeterminación.

Se equivocan si con ellos se piensa dar un guiño a los acuerdos de La Habana pues ya el pueblo en el Plebiscito del 02 de octubre mayoritariamente se manifestó rechazando esos acuerdos. El acuerdo Nacional al que hoy llaman las diferentes fuerzas del establecimiento además de revivir los aciagos momentos del Frente Nacional de la Colombia de los años 60, 70 y 80, hoy en plena segunda década del Siglo XXI no tiene otro propósito que relegitimar la doctrina de la Seguridad Nacional y la lucha contra el terrorismo que bajo la orientación de los EEUU busca liquidar toda expresión de inconformidad con los planes de ajuste de neoliberal y la fascistización.

Las víctimas de la guerra no tienen en Santos a su principal escudero; la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas han sido presupuestos de justicia alcanzados por las comunidades en lucha por la ampliación de sus derechos y libertades; la comunidad internacional hoy se ve obligada a rechazar las masacres y el genocidio, los bombardeos indiscriminados, las violaciones al derecho internacional humanitario que tienen en la Nueva Doctrina Militar y la Política de Sometimiento del Estado Colombiano al señor Santos como su principal defensor.

El Nobel de Santos así lo interpretamos es el premio que los imperialistas entregan en esta época de exacerbación de las contradicciones sociales y agonía del sistema capitalista a un defensor acérrimo de su orden y sus políticas de explotación y opresión de clase.

Ante la comunidad internacional no descansaremos en repetir que ni Obama ni Santos representan la paz a la cual aspiran los pueblos del orbe. Llamamos a las organizaciones, partidos, y personalidades progresistas y democráticas a rechazar esta distinción otorgada al señor Santos.

PARTIDO COMUNISTA DE COLOMBIA (MARXISTA-LENINISTA)

COMITÉ EJECUTIVO CENTRAL

 

Octubre 07 de 2016

 

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