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Correismo machista

Por: Amparo Sigcha

Las agresiones a las mujeres no son nuevas, lamentablemente este problema continúa enraizado en gran parte de la sociedad ecuatoriana, que mantiene pensamientos machistas, y que son aupados por las reacciones de un primer mandatario que durante su período (10 años)

ha calificado como: “fracasadas, mediocres, desadaptadas, poco inteligentes, gordita horrorosa, malcriadas o politiqueras”, a las mujeres que piensan distinto, o simplemente que no le muestran miedo o sumisión al gobernante; mientras que a sus obedientes seguidoras las califica con piropos morbosos como diosas del olimpo, o que tienen buenas piernas, y así las mantiene sumisas.

Si bien es cierto en este gobierno un importante número de mujeres ostentan puestos de dirección en los tres poderes del Estado, como muestra de que se aplica la tan discutida “equidad de género”, también es cierto que esas féminas no tienen capacidad de mando o control, pues las órdenes salen desde Carondelet sin posibilidad de discusión, como también ocurre en la Asamblea y otras instancias.

Rodrigo Tenorio Ambrosi, en su atinado artículo sobre la agresión a las mujeres, señala al respecto: “Por supuesto que se las introduce en los gabinetes ministeriales, pero no por un convencimiento profundo de la equidad absoluta de ellas. Son apenas concesiones indispensables, producto de la presión de los discursos más que de los profundos convencimientos necesarios para que el derecho no sea un simple enunciado y una mofa”.

Para los sectores feministas “la equidad de género” consiste solo en colocar mujeres en un número superior o igual al de los hombres, en cargos o puestos de representatividad; sino en la  aplicación de una verdadera participación en la toma de decisiones o elaboración de políticas públicas, que es lo no se ha dado. Para estos grupos activistas este gobierno ha relegado las demandas de las mujeres y ha restado sus derechos, por lo que lo califican como una década de retroceso en cuanto a derechos.

Para Cristina Cachaguay, presidenta de Mujeres por el Cambio, la agresión de género inicia desde el Presidente de la República, al que su séquito gubernamental le ha otorgado implícitamente inmunidad y poder total sobre mujeres, hombres y la política en general; garantizándole también inmunidad para atentar sicológicamente en contra de cualquier ciudadano.

Cristina señala que “en este régimen las mujeres han sido objeto de calificativos denigrantes, misóginos, machistas, homofóbicos, y trata de ubicarlas como seres inferiores, como se pensaba en épocas medievales”, y añade que “para el presidente la mujer no es un ente primordial del desarrollo de una sociedad justa y equitativa”.

Para esta joven líder, las políticas adoptadas por Correa y su gobierno son muestra de esa visión machista, y menciona como ejemplos  al Plan Nacional de Fortalecimiento de la Familia, que impulsa la premisa ultraconservadora que promueve entre la juventud la “abstención” sexual como solución a los embarazos adolescentes, y no  la información y educación sexual adecuada y oportuna. 

También están las reformas al Código del Trabajo y a la Ley de Seguridad Social para las amas de casa, que no permiten el acceso a los beneficios básicos de la seguridad social; o la erradicación de la violencia de género que se quedó solo en enunciados. No hay celeridad en los procesos judiciales en casos de feminicidio, que a la fecha ya suman 33, mientras se incrementa la  judicialización por aborto.

La aprobación del TLC con la Unión Europea, la Ley de Semillas que atenta contra la soberanía alimentaria y el extractivismo, que destruyen a la naturaleza, afectan a los pueblos en los que la mujer es el eje primordial y sostén de la vida comunitaria, dice Cristina.

La agresión física en contra de las mujeres también se ha dado desde el poder, como lo vivió la ex pareja sentimental de Orlando Pérez, quien, abusando de su cargo de director del diario El Telégrafo, y su afinidad con el gobierno, la maltrató verbalmente y la golpeó dejando marcas en todo su cuerpo. En este caso y debido a la presión mediática y social debió ser sancionado dicho funcionario, señala Cristina Cachaguay.

En este tema de agresiones sicológicas y físicas en contra de mujeres, señala la presidenta de Mujeres por el Cambio,  existen informes de organizaciones feministas y de derechos humanos, en los que se evidencia que en esta década ha primado el maltrato de género, la inequidad, el machismo, la prepotencia. En el informe ‘Rafael Correa, 9 años de violencia contra las mujeres’ realizado y presentado por las representantes de la Plataforma Nacional por los Derechos de las Mujeres, Silvia Buendía y Karla Calapaqui, publicado en el 2016,  cita casos como el de Guadalupe Llori, quien siendo prefecta de Orellana fue privada de la libertad bajo cargos de “sabotaje y terrorismo”, o la represión de las campesinas de Molleturo, en la provincia del Azuay; los casos de 10 de Luluncoto, Manuela Pacheco, en San Pablo de Amalí, condena a Mery Zamora y a Rosaura Bastidas, como ejemplos de criminalización de la protesta social.

El segundo informe presentado  por el Observatorio de Medios, 'Déjanos en paz' bajo el título Ni gorditas horrorosas ni diosas del Olimpo, ¡Mujeres!, el pasado 8 de marzo, puso en evidencia el discurso, estigmatizante en contra de las mujeres en los enlaces sabatinos.

El informe determina  que el primer mandatario utiliza al menos cinco tipos de insultos en su discurso en contra de mujeres, los que han sido clasificados como:

1. Insulto injurioso

2. Insulto descalificativo

3. Amenaza

4. Ironía

5. Piropo morboso (utilizado para sus coidearias o partidarias)

Solo del 2013 al 2016, según dicho informe, se dieron 95 agresiones a mujeres, siendo las más afectadas por el poder María Paula Romo, Elsie Monge, Natasha Rojas, Martha Roldós, Esperanza Martínez, Tania Tinoco, María Josefa Coronel, Mery Zamora, Lourdes Tibán, Cintya Viteri, las tres últimas recibieron el mayor número de agresiones.

En este ámbito, ni sus coidearias se libraron del escarnio público, pues Paola Pavón, ministra de la Política, fue sancionada y amenazada con perder su curul de asambleísta por defender el aborto por causa de violación.

Esta actitud del mandatario y de otros altos funcionarios es vista como una contradicción de hechos y palabras, visibiliza el doble discurso del régimen que ha ido enfocándose en las mujeres hasta convertirlas en el nuevo enemigo del socialismo del siglo XXI.

Así, este período se ha formado una legión que rechaza al correísmo, no solo por sus políticas machistas, o por tratar de eliminar el derecho a la libertad de expresión, sino porque la figura femenina ha sido expuesta al escarnio público como en tiempos medievales por no sucumbir al poder de la divinidad, de su majestad Rafael Correa.

En el ámbito electoral, las mujeres no le ven como opción presidencial al sucesor de Correa, y las feministas ven al correísmo como una estructura caduca, que se apoya en leyes machistas para criminalizar a la mujer, que le ha restado derechos y que le impone una falsa moral. Entonces, por qué ellas pueden dar el voto por Lenín­­?

Dato

El 60,6% de las mujeres ha vivido algún tipo de violencia, en la población indígena la violencia llega al 67,8%, en el país y entre la mujer afro al 66,7%, según el INEC 2011. La primera causa por la que las niñas de 10 a 17 años (74.000) acuden al hospital es por parto y sus complicaciones. La segunda causa es por aborto, con 8.705 atenciones. Más de cien mujeres han sido encarceladas por abortar.

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