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Gustavo Orcés Villagómez 2

Científicos Ecuatorianos

Por Oswaldo Báez Tobar

                                                                            

Datos biográficos y su formación como zoólogo

Gustavo Orcés Villagómez nació en Quito el 25 de julio de 1902, los estudios  primarios los realizó en el Pensionado Borja y los secundarios en el Colegio San Gabriel, donde se graduó de bachiller.

La afición por el estudio de los animales  empezó desde su infancia, al respecto decía: “¿No sé por qué? Porque en mi  familia no había nadie con esa afición. Al contrario, me criaron para terrateniente, pues, era familia de hacendados la de mi madre: Villagómez Chiriboga.  Supongo  que mi afición a la zoología empezó con los libros ilustrados  que me regalaban  de niño”.

Durante su juventud trabajó por varios años como agri­cultor y a la vez se interesó por las ciencias de la vida a partir de la lectura de temas de historia natural tanto en español como inglés y francés, idiomas que había aprendido en sus primeros años, más tarde se dedicó  a la Zoología; pero su formación como zoólogo fue de manera autodidacta.

Gustavo Orcés recordaba con mucho reconocimiento al señor Jonás Guerrero que le facilitó los primeros libros y orientaciones: “Guerrero tenía una buena biblioteca, fue un hombre enciclopédico de extensa cultura, él me prestó el libro de  Frank M. Chapman sobre la Distribución de  las Aves del Ecuador. Chapman fue curador del Museo de Historia Natural de Washington. Un hecho decisivo en mi vida es que, hurgando en la vieja biblioteca de la Universidad Central encontré algunos libros de zoología. Descubrí los “Procedins” (actas) de la Sociedad de Zoología de Londres, desde 1830 a 1893. En esos volúmenes leí las comunicaciones de Charles Darwin sobre su viaje en el Beagle  y tantas otras monografías científicas. Descubrí también otros libros de zoología. Dos de esos libros me regaló el bibliotecario, diciéndome -te los regalo porque es el único modo de que lleguen a servir para algo-. Después vino la época en que empecé a cambiar sapos por libros, pues descubrí que si les enviaba material de estudio, ellos me podían enviar libros. Así continué mis estudios”. Ortiz (1987).

Con esta ayuda empezó a formar una excelente biblioteca personal  que le permitió ampliar los conocimientos de morfología animal, taxonomía y zoogeografía  y así  abordar el estudio de la fauna del Ecuador a lo que dedicó toda su vida. Entre 1936 y 1943 realizó la primera identificación de las aves del Museo de Ciencias Naturales del Instituto Nacional Mejía, que fue su primer gabinete de trabajo. Recordaba Orcés: “Pedí e insistí que me dejaran clasificar el museo ornitológico del colegio Mejía, donde los especímenes estaban sin orden ni concierto y sin identificación científica. Logré identificar ejemplares que pertenecían a unas 1.000 especies de aves ecuatorianas,  de las 1.400 que se conocían”. Por esos años conocí a los hermanos Olalla, quienes habían aprendido la técnica para colectar y preparar aves silvestres, con lo cual se convirtieron en proveedores del Museo de Historia Natural de Nueva York. Sabían sobre el género de vida de los animales, porque habían andado mucho por el campo y sabían reconocer  su canto y los lugares donde vivían”. (Báez, 1983, Mejía, 1993).

De esa forma los hermanos Olalla le proveyeron de especimenes, principalmente de la Amazonía, con los cuales inició sus colecciones particulares de peces fluviales, reptiles, aves y mamíferos y su identificación taxonómica; así como el registro de especies nuevas para el Ecuador y en algunos casos la identificación de especies nuevas para la ciencia.

Cargos y funciones

En 1940 fue nombrado profesor del Instituto Superior de Pedagogía y Letras en mérito a sus conocimientos de Zoología. El año 1944 el citado Instituto pasó a formar parte de la Escuela de Ciencias de la Educación, la que más tarde se convertiría en la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación de la Universidad Central, donde laboró por más de 40 años.  En 1946 fue nombrado profesor investigador del Depar­tamento de Zoología de la Escuela Politécnica Nacional, para trabajar con la misión científica francesa y colaborar con el Dr. Robert Hoffstetter hasta 1953. En ese lapso estudió buena parte de las colecciones incautadas a Frans Spellman. Se desempeñó como Director del Departamento de Biología de la Politécnica hasta su jubilación.

En 1950 fue invitado como profesor ad honorem de la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Central. Entre los años 1970 a 1974 y 1981 a 1983 colaboró en la cáte­dra de Zoología y Fauna del Ecuador en la Universidad Católica del Ecuador. Desde 1983  hasta 1990 fue investigador en el Museo Ecuatoriano de Ciencias Naturales, que se había fundado hace pocos años.

Publicaciones

La obra científica del profesor Orcés se resume en  25 trabajos publicados en revistas científicas del país y del exterior; en ellas se materia­lizan importantes contribuciones a la taxonomía y zoogeografía de los verte­brados del Ecuador y de Sudamérica. (Ver lista anexa).

Título y condecoraciones

En 1957 Universidad Central le confirió el título de Profesor Universitario, previa  la sustentación de la tesis sobre los Peces marinos del Ecuador. La tesis versó sobre la clasificación taxonómica de los peces marinos del Ecuador; para lo cual debió identificar más de 2.000 ejemplares. El objetivo del profesor fue “hacer algo que nadie hubiera hecho, pues ya había listas de peces de Panamá, del Perú, pero no de Ecuador”. El título fue firmado por el Dr. Alfredo Pérez Guerrero, rector de la Universidad Central.  En 1958 este trabajo mereció  el Premio Universidad Central y se publicó en la Revista Anales de la misma universidad. Por cierto, el trabajo lo había presentado al Consejo Universitario el Dr. Plutarco Naranjo; sobre lo cual el profesor Orcés con sencillez y modestia puntualizaba: “yo no me habría atrevido a presentarlo al concurso, pero él lo hizo”.

En 1970 recibió la condecoración al mérito docente por sus 25 años de docencia en la Universidad Central de Quito. En 1981 la Escuela Politécnica Nacional hizo entre­ga del Botón de Oro en mérito a sus 30 años de docencia e investigación. El 13 de abril de 1983 el gobierno del Dr. Oswaldo Hurtado le confirió la condecora­ción al mérito científico en el grado de Gran Oficial. El mismo año recibió el homenaje de la Escuela de Biología de la Universidad Central y en noviem­bre de 1984 la Sociedad de Biología le entregó el Botón de Oro por sus contribuciones al estudio de la fauna del Ecuador. En 1992 recibió la  condecoración al Mérito Científico que le fue conferida por el Dr. Rodrigo Borja Cevallos, presidente de la  República.

Viajes e invitaciones

En 1950 fue invitado por la Academia de Ciencias de California como obser­vador científico de la Misión de estudios de biología marina que efectuó el barco oceanográfico de dicha academia en las costas de Perú y Chile, con ese propósito viajó a Lima y tuvo la oportunidad de trabajar varias semanas en el Museo de Historia Natural de la Universidad de San Marcos. En 1948 formó parte de la misión científica ecuatoriana a las Islas Galápagos. En 1974 viajó a Washington por invitación del Smithsonian Institution para realizar estudios en las colecciones del Museo de Historia Natural. En 1977 viajó a Europa  por invitación ofi­cial del gobierno de Francia, visitó museos de historia natural y zoológicos en París y Londres.

Afiliación a instituciones científicas

El profesor Orcés fue miembro de la Sociedad Americana de Ictiología y Herpe­rtología, COPElA, de la Sociedad Americana de Ornitología, de la Sociedad Ecuatoriana de Biología y varias otras.

Aportes científicos

Entre los aspectos más relevantes de sus trabajos como zoólogo se destacan los siguientes:

  1. Determinación y descripción de más de 20 nuevas especies de la fauna ecuatoriana.
  2. Numerosos artículos originales publicados en revistas especializadas, en la que consta como autor individual o como coautor.
  1. Formación de varias colecciones de fauna ecuatoriana: la colección ictiológica del alto Amazonas, que reposa en la Escuela Politécnica Nacional, es considerada una de las más completas del mundo; la colec­ción de aves integrada por 3.400 ejemplares pertenecientes a 800 especies fue cedida al Museo Ecuatoriano de Ciencias Naturales; además de varias  colecciones de mamíferos y reptiles que forman parte de  museos del país y del exterior.
  2. Colaboración científica con diversas personas e instituciones para realizar estudios sobre sistemática y zoogeografía, entre los cuales se debe mencionar la  participación en la obra Herpetología Neotropical de James A. Peters y Braulio Orejas Miranda en 1970.
  3. Asesoría a profesionales y a estudiantes ecuatorianos y extranjeros.
  4. Intermediación entre la comunidad científica internacional y la comunidad de biólogos del país.
  5. Docencia universitaria en la Escuela Politécnica Nacional, Universidad Central y  Pontificia Universidad  Católica del Ecuador.
  6. Catalogación de las colecciones del Museo de Ciencias Naturales del Colegio Mejía de Quito.

Por las importantes contribuciones a la zoología, el Profesor Orcés ocupa un lugar destacado entre los zoólogos de América; su nombre está perennizado en 22 nombres específicos y subespecíficos de la fauna ecuatoriana, de diferentes taxones: en peces Bathipotamichthys orcesi, Hemibrycon orcesi; Pristimantis orcesi; en anfibios Eleuterodactylus orcesi,  Hyla orcesi, Phylomedusa orcesi; reptiles  Phenacosaurus orcesi, Echinosaurus orcesi, Ameiva orcesi; en aves  Pyrrhura orcesi y en mamíferos: Icticyon orcesi, entre otros.

Esta semblanza busca configurar la personalidad científica del profesor Gustavo Orcés, el mayor zoólogo ecuatoriano, quien a lo largo de sus 50 años de labor fue ejemplo de honestidad intelectual y  modestia. El calificativo de sabio le corresponde con toda propiedad, el título de Profesor le pertenece por su sapiencia. Como lo dijera el ilustre maestro Manuel Agustín Aguirre: “El profesor tiene que aspirar a ser un espejo en el que puedan mirarse sus discípulos con orgullo, no solo cuando lo es, sino mañana, cuando sea hombre, cuando sea viejo. El profesor no solo debe ser un dechado de conocimientos, además de poseerlos y transmitirlos debe educar con el ejemplo: la rectitud, la integridad… No solo debe simular el conocimiento, hay que poseerlo efectivamente”.  Esto fue el profesor Gustavo Orcés, quien de sí mismo expresó: "No soy biólogo, pero creo haber sido útil a los biólogos. He sido alguien que ha abierto trochas. Y las he abierto en condiciones muy adversas... He dejado alumnos que hoy son buenos investigadores".

En efecto, los trabajos pioneros o las pequeñas trochas abiertas por Orcés son ahora caminos abiertos por los que transitan numerosos  cultores de la zoología que laboran en el Museo Ecuatoriano de Ciencias Naturales y en el Instituto de Ciencias Biológicas de la Politécnica Nacional y ejercen la docencia en varias  universidades del país: En mérito a toda una vida dedicada a la ciencia, el Museo Ecuatoriano de Cien­cias Naturales, el año 1997 le candidatizó al profesor Gustavo Orcés para el Premio Eugenio Espejo en área de Ciencias Naturales.

Perfil humano

Con actitud serena y algo distraída el profesor Orcés caminaba “cinco leguas” todos los días por la ciudad de Quito; era frecuente verle con su paletó negro. En vida fue reconocido como el primer zoólogo ecuatoriano. Quienes le conocimos cuando fuimos sus alumnos le llamábamos con admiración y respeto Dr. Orcés o Profesor Orcés; vimos en él al científico y al hombre de singulares virtudes: sobrio, modesto, sencillo y franco.

Sobre su trabajo científico afirmaba: “Mi mayor interés era poder describir el comportamiento, el género de vida y costumbres de los animales;  pero, para ello era preciso identificarles y clasificarles taxonómicamente, y en esa tarea se me fue toda la vida. Me correspondió desarrollar las ciencias zoológicas en desde sus bases, partiendo de la formación de colecciones de aves, reptiles y peces de agua dulce y marinos, adquirir libros y revistas especializadas. Habría querido profundizar en el estudio de algún taxón, como los zoólogos de otros países”. (Báez, 1983).

Las condiciones para el trabajo científico eran difíciles, las autoridades no daban importancia ni apoyo  a la investigación científica, las fuentes bibliográficas eran limitadas; sin embargo Orcés cumplió una importante tarea de receptor e intermediador entre la ciencia mundial y la naciente comunidad científico-biológica de nuestro país. Por muchos años fue el referente de la zoología en el Ecuador y logró una presencia significativa en la comunidad zoológica internacional.

Gustavo Orcés fue el prototipo del científico clásico: idealista, solitario, abstraído en sus investigaciones; pasaba la mayor parte del tiempo en su gabinete de trabajo y biblioteca examinando especimenes o revisando literatura; pero siempre estuvo dispuesto a ofrecer sus conocimientos como un libro abierto a todos los que le solicitaban; fue un científico y caballero -como aquellos que vieron nuestros abuelos.

Nació en los albores del XX, creció en la casa familiar del centro histórico de Quito cerca de la antigua casa presidencial de la calle Chile (que pasó a ser el edificio de la Facultad de Filosofía) donde había visto varias veces al General Eloy Alfaro,  cuando iba a jugar con los sobrinos de la señora Ana Paredes de Alfaro. Recordaba su paso por el Pensionado Borja y el Colegio San Gabriel;  su distraída juventud, su afición por del bridge y  las novelas policiales;  la herencia que recibió de sus padres, los años de agricultor en su hacienda familiar de Machachi, los tiempos de prosperidad y la quiebra económica por la depresión económica de los años 30; su parentesco con distinguidas familias quiteñas: sus primos Chiriboga, Villagómez, Riofrío y Bustamante.  Después de vivir muchos años en varios hoteles de Quito,  los  últimos siete años pasó en el  Centro de Reposo “San Rafael” del valle de Los Chillos. Su apoderada la señora Judy de Bustamante le visitaba con frecuencia y se encargaba de sus asuntos económicos. Personalmente tuve la oportunidad de facilitar la entrega de una ayuda económica que le asignó la Academia de Ciencias de Filadelfia.

Cuando se le preguntaba ¿cómo se encuentra doctor Orcés? solía responder: “Estoy todo lo bien que me permite mi fe de bautismo”, pues, era consciente que se hallaba en el ocaso de su vida. El profesor Orcés falleció el 21 de marzo 1999, cerca de cumplir  los 97 años, por las complicaciones de salud derivadas de una caída que la provocara el perro al que todos los días le daba  el pan del café de la tarde, pues amaba a los animales.  Entre las pocas cosas que tuvo a su lado se encontraron algunos libros de Shelock Holmes y Agatha Christie, pocas revistas, tres pares de lentes (aún con migajas de galleta), la foto de doña Dolores Riofrío de Bustamante, su prima, y su inseparable paletó. (Jiménez, 1999).

El profesor Orcés  no pudo llegar  al año 2000 como esperaba, pero nos dejó muchas lecciones de vida: como científico e investigador, su honestidad y su modestia; como ser humano su integridad moral, su rectitud de principios y convicciones, su palabra de honor,  su generosidad y desprendimiento de las cosas materiales… En fin, un hombre de singulares virtudes cuyo nombre merece ser conocido y valorado por todos estudiosos de la zoología y la fauna del Ecuador.

Referencias

Báez, O.  Gustavo Orcés Villagómez, primer zoólogo ecuatoriano. Suplemento Cultural del Diario El Comercio, 2 de enero 1983.

Jiménez, P.  Gustavo Orcés: científico y maestro. En: Ecuador Terra Incógnita. Vol. 1. No.4, agosto 1999.

Mejía, S. Gustavo Orcés, científico ecuatoriano. Historia de un abre trochas. Diario El Comercio, 18 de julio 1993.

Ortiz, G.  El padre de la zoología del país. Diario Hoy, 15 de agosto 1987.

ANEXOS

Lista de publicaciones proporcionada por el Instituto de Ciencias Biológicas de la Escuela Politécnica Nacional.

Libros

1955       Orcés, G. y C. Carrillo. Zoología. Texto para la Segunda Enseñanza. 2ª.  Ed. Editorial Rumiñahui, Quito.

Artículos científicos

Sobre Peces

1950       Orcés, G. Sobre una colección de peces marinos obtenida en el Noroeste del Ecuador. Bol. Inf. Científ. Nac. 3 (35): 294-320.

1959       ________ Nombres vulgares y su equivalente científico de peces marinos de la Costa del Ecuador. Ciencia y Naturaleza, Rev. Inst. Cienc. Nat. Univ. Central. 2 (1): 15-19.

1959       ________  Peces marinos del Ecuador que se conservan en las colecciones de Quito.  Ciencia  y Naturaleza, Rev. Inst. Cienc. Nat. Univ. Central 3 (2): 72-91.

1960       ________ Peces ecuatorianos de la familia Callichthydae, con la descripción de una especie nueva.  Ciencia y Naturaleza, Rev. Inst. Cienc. Nat. Univ. Central. 3 (1): Pgs. 2-6.

1960       ________   Sobre algunos peces colectados en el sistema del Río Santiago,  Ecuador Occidental. Rev.  Politécnica. Nac. 1: 137-143.

1961     ________ Hallazgo de los peces de los géneros: Xiliphius y Hoplomyzon en el sistema del Amazonas. Ciencia y Naturaleza, Rev. Inst. Cienc. Nat. Univ. Central. 4 (1): 3-6.         

1962     ________  ­Dos nuevos peces del género: Xyliphius.   Ciencia y Naturaleza, Rev. Inst. Cienc. Nat. Univ. Central 5 (2): 50-55.

1951       ________  Sobre una colección de peces marinos obtenida en el Noreste del Ecuador. Bolo. Inf. Científ. Nac. 4 (43): 353-369.

1953       ________ Observaciones sobre los Elasmobranquios del Ecuador. Rev.  Ma. 1-2-3: 85-110.

1976       Glodek, G., G. Whitmire and G. Orcés. Rhinodoras boehlekei, new catfiches form Eastern Ecuador.  (Osteichthyes, Siluroidei, Doraidae), Fieldiana – Zoology, 70 (1): 1-11.

1976-7   Orcés, G. Contribuciones al conocimiento de los peces del Ecuador. Especies de la subfamilia Sorubiminae.  Rev. Politécnica 3 (3): 76-91.

1987       Barriga, R. y G. Orcés. Nuevo hallazgo de los peces Leptagoniates steindachneri  Boulenger, 1887. (Pices: Characoidei), en el Ecuador Oriental. Rev. Politécnica, serie Biología No. 1. Pgs. 64-75.

 Sobre Reptiles

1942     Orcés, G. Los ofidios venenosos del Ecuador. Rev. Flora. 2 (5-6): 147-155

1948       _______ Notas sobre los ofidios venenosos del Ecuador. Publ. Esc. Politéc. Nac., Quito.

1956       Peters J. y G. Orcés. The third leaf nosed species of the lizard Genus Anolis from South America.  Breviora. Mus. of Comparat. Zool., Cambridge. Mass. (62): 1-8.

1964       Peters, J.  y G. Orcés Leptophis cuprenus  Cope.  A valid South American Colubrid species. Revista 1: 140-141.

1989       Orcés, G.  y A. Almendáriz. Acerca de la Sistemática de Spilotes megalolepis Gunther (Serpentes, Colubridae). Rev. Politécnica, Vol. 14, No. 3, Serie Biología 2: 69-73.

1987        Orcés, G. y A. Almendáriz. Sistemática y Distribución de las serpientes de la subfamilia Dipsadinae del Grupo Oreas. Rev. Politécnica. Serie Biología No. 3. Pgs  135-144.

1989     Orcés, G. y A. Almendáriz. Presencia en el Ecuador de los Colúbridos del Género Sibynomorphus. Rev. Politécnica  14 (3),  Serie Biología 2: 57-67.

1994       Orcés, G. y A. Almendáriz. Presencia de Rhinobotryum lentiginosum  (Scopoli, 1785)  en el Ecuador. Rev. Politécnica 19 (4), Serie Biología 4: Pgs. 155-163.

2004.  Almendáriz, A. y  G. Orces. Distribución de algunas especies de la Herpetofauna de los pisos: Altoandino, Temperado y Subtropical. Rev. Politécnica Vol. 25 No. 1, Biología 5. Pgs. 97-150

Sobre Aves

1944   Orcés, G.  Notas sobre la distribución geográfica de algunas aves neotrópicas del Ecuador y Noroeste del  Perú. Flora 4 (11-12):

1944       _______ Notas acerca de algunas aves ecuatorianas. Flora 5 (13-14): 57-64.

1972       Norton, D., G. Orces, E. Sulter. Notes on rare and previously unreported birds from Ecuador. Auk 89 (4): 889-899.

1974   Orcés, G. Acerca de la distribución de algunas aves ecuatorianas. Ciencia y Naturaleza. Rev. Inst. Cienc. Nat. Univ. Central 15 (1).

Sobre Mamíferos

1944       Orcés, G. Sobre la existencia al Norte del Amazonas de los Géneros Atelocynus y Grammogale. Rev. Flora. Inst. Cienc. Nat. Quito

1947       ________  Los cánidos del Ecuador. Bol. Inst. Cienc. Nat. Univ. Central 5 (6-7): 1947.

1986       Orcés G. y L.  Albuja. Nueva especie de armadillo Cabassous (Dasypodidae) para el Ecuador y nuevos registros de Armadillo Gigante. Rev. Politécnica 10 (2): Pgs. 35-43.

2004.  Orcés, G. y L. Albuja. PRESENCIA DE Speothos venaticus (Carnivora: Canidae) EN EL ECUADOR OCCIDENTAL Y NUEVO REGISTRO DE Coendou rufescens (Rodentia: Erethizontidae) EN EL ECUADOR. Rev. Politécnica Vol. 25 No. 1, Biología 5. Pgs. 11-17.

Sobre fauna en general

1944         Orcés, G. Capítulos sobre fauna de vertebrados de Esmeraldas. Pgs.   En: Acosta Solís, M. Nuevas Contribuciones al Conocimiento de la Provincia de Esmeraldas. Publ. Inst. Ecuat. Cienc. Nat., Quito.

1945         _______ Fauna de la Provincia de Manabí. Bol. Min. Tesoro 1 (2): 46-53.

Testimonios, vivencias y frases inolvidables del profesor Orcés

“He sido alguien que ha abierto trochas. Y las he abierto en condiciones muy difíciles”.

“Más que un buen científico, he sido un buen detective.  Para encontrar relaciones entre el ave o el pez que tengo en la mano, con la descripción que consta en el libro, para descartar clasificaciones mal hechas, para darme cuenta que es una especie nueva”.

“He publicado poquísimo en revistas extranjeras. Y ello se debe a mi mal inglés. Traduzco bien inglés y francés. Pero mi inglés hablado no me entiende nadie; pero me sirve para hablar con los alemanes. Ellos me entienden mi inglés, y yo el de ellos”.

“Uno de los honores más altos es que mi nombre consta como coautor de la Herpetología Tropical”.

“Cuando vienen los estudiantes yo les digo: No se hagan biólogos. Como ingenieros, aún en el caso de que tengan un desempeño mediocre, van a ganar mucho más que un zoólogo o botánico de fama mundial”. (Ortiz, 1987).

“Mi vida no le interesa a nadie, ni a mi mismo. A quién le puede interesar la vida de un viejo”. (Tenía aversión a las entrevistas a que le tomen fotografías y a presentaciones en público).

“Decía que era un chagra de Machachi, que no se casó, no por no haber conocido una mujer sino porque les tenía miedo”. Cuando se le preguntaba si ha tenido algún hijo solía decir que: “puede ser, pero como siempre fui un vago y pasaba endeudado, nunca me culparon de nada”. (Jiménez, 2007).

En el trayecto de su residencia a la Escuela Politécnica solía darles de comer a los perros de la calle. En el Centro de Reposo de San Rafael, donde vivió sus últimos años, había un perro que le seguía todos los días porque le daba el pan del desayuno; de él decía: “nunca he visto animal más bestia”. Un día había tropezado con el can y había sufrido una caída brusca de la cual no volvió a levantarse, pues se  fracturó una pierna y con ello vinieron otras complicaciones que minaron su salud y le ocasionaron la muerte.

 

Quito, octubre 2017

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